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Página 1 de 19 EN EL INICIO DE LOS TIEMPOS
En los albores de la informática, los programas y las máquinas que los ejecutaban estaban íntimamente ligados. No existía el concepto de programa como pieza separada que se tiene hoy.
Tampoco había usuarios domésticos, sino que las personas que ejecutaban los programas solían tener muchos conocimientos de programación y por lo general eran científicos e ingenieros.
Entre estos usuarios expertos, lo normal era intercambiar y mejorar los programas, compartiendo sus modificaciones, que a veces recibían el nombre de hacks.
Estos pioneros fueron los primeros hackers informáticos. Lejos de la equiparación habitual de hacker con delincuente, en su concepción originaria se refiere a "una persona que disfruta del desafío intelectual de crear cosas y sobrepasar las limitaciones de algo" y para muchos nacieron en el club de modelismo de ferrocarriles del MIT (The Tech Model Railroad Club).
En este contexto, no eran concebibles muchas de las restricciones de las licencias de software actuales, como limitar el número de máquinas en las que se puede correr un programa o el número de copias realizables del mismo. El software era libre y los programas se intercambiaban como se hace con las recetas de cocina.
Este espíritu perduró en la comunidad de programadores durante años como algo natural, hasta que las restricciones de los fabricantes y la comercialización de licencias de uso hizo necesario distinguir entre el software que era libre y el que no.
ARPANET
La red de ARPA, que se considera precursora de la Internet, sirvió para aglutinar a los grupos dispersos de hackers existentes en los años 70.
ARPA (Advanced Research Projects Agency) era un organismo civil de investigación, aunque recibía fondos del Pentágono. Su responsable a finales de los 60 se llamaba Bob Taylor y estaba al frente de un proyecto en el que tenía que utilizar los computadores de varias universidades. Los computadores eran diferentes entre sí y no estaban directamente conectados, el intercambio de datos entre ellos se hacía de forma rudimentaria.
Taylor tuvo la idea de conectar las universidades con un servidor central y emplear las líneas telefónicas para unir los nodos. Así, sólo sería necesaria una gran computadora en lugar de tres y se podrían transmitir los datos de forma automatizada. Tomando como base las ideas de Paul Baran y Donald Davies y con la ayuda técnica de Larry Roberts del MIT y otros pioneros, Bob Taylor puso en pie ARPAnet.
Su nacimiento fue el primer paso para el establecimiento de una Comunidad global alrededor de los valores que rodean al software libre. Los grupos dispersos de hackers se vieron unidos por la red y encontraron en ella el medio ideal para compartir conocimiento y colaborar.
El hecho de que el Departamento de Defensa proporcionara los fondos hace que en ocasiones se haga responsable al ejercito de los EEUU del nacimiento de ARPAnet y se la califique de "proyecto militar". Resulta curioso que fueran organismos civiles y hackers, en su mayoría contrarios a la guerra de Vietnam, los que la diseñaron y pusieron en marcha.
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